La pensión privada debe incentivarse en la reforma fiscal

La pensión privada debe incentivarse en la reforma fiscal

La reforma de las pensiones desarrolla el factor de sostenibilidad, introduce el nuevo índice de revalorización, desvincula su actualización anual del IPC y adapta las cuantías iniciales a la esperanza de vida desde 2019. Amplía los cambios aprobados en 2011, con el retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años a partir de 2027.

El Gobierno prevee un ahorro de unos 33.000 millones a la Seguridad Social durante los próximos ocho años. Los expertos reclaman más avances, sobre todo en la pensión privada, que debería incentivarse en la próxima reforma fiscal.

Pensión privada reforma fiscal

Ahorro más atractivo

Jaime Sol (KPMG Abogados) recomienda una reforma de la previsión social complementaria y hacer más atractivo el ahorro.

Antes de la última reforma la tasa de sustitución era del 81,2%, sólo superada por Luxemburgo. Tras la reforma de 2011 se redujo al 73,9%, frente al 57,3% de media en la OCDE. Desde KPMG apuestan por dar mayor credibilidad, tanto al sistema público como al privado, con medidas que mejoren la legalidad de los productos. Además, apuestan por otro tipo de iniciativas para mejorar la fiscalidad de los planes de pensiones. Verían positivo que la rentabilidad de los planes de pensiones tributase como renta del ahorro y no como renta del trabajo en la declaración de la renta. También apostarían por una revisión de los límites a la aportación (Actualmente de 10.000€ anuales para menores de 50 años y de 12.500€ para mayores de esa edad).

Jaime Sol aconseja una concienciación por parte del Ejecutivo, implantándose un sistema de previsión y que los trabajadores decidan si permanecen o no en el mismo.

Medidas similares en la UE

Jaime Sol recuerda que las medidas aplicadas están en línea con las aprobadas en otros países europeos. Incide en que el problema principal en España es el sistema de reparto, donde las cotizaciones recaudadas hoy sirven para pagar las pensiones actuales.

En su opinión, la reforma era necesaria debido al aumento de la esperanza de vida en 7,9 años de aquí a 2060. A esto se suma la caída de los ingresos públicos, acelerándose desde 2008, provocando un aumento de la deuda. Según los expertos el retraso de la edad de jubilación implicará un importante ahorro.

“Creemos que la introducción del factor de sostenibilidad es francamente importante, dado que incorpora el aumento en la esperanza de vida y comenzará a aplicarse a partir de 2019, revisándose de forma automática cada 5 años”, enfatiza Jaime Sol.
En ese sentido, María Victoria Oñate, directora comercial de Colectivos de Aegon, explica que, según su último estudio (“La cara cambiante de la jubilación”), los españoles están empezando a darse cuenta de que su papel es muy importante en el momento de asegurar la jubilación. Aun así, reconocen no hacer lo suficiente en ese sentido. Por otra parte, los trabajadores en activo aceptan que su pensión será peor que la actual.

Oñate cree muy importante que el Gobierno incentive los ingresos de la jubilación mediante dos formas, la empresa y el ahorro neto propio, por ejemplo, a través de una pensión privada. Entre las enmiendas presentadas en el Senado durante la tramitación de la reforma destaca la ampliación al IPC más medio punto de la subida máxima de las pensiones. Además, el Ejecutivo presentará cada cinco años un estudio sobre los efectos de la reforma en el poder adquisitivo de los pensionistas, revisado en el marco del diálogo social y en el Congreso.

Según el Ministerio de Empleo, la Seguridad Social consumirá el equivalente al 10,7% del PIB en 2014 (algo más de 100.000 millones), un 0,6% más que el año anterior. De hecho, 37 de cada 100 euros del presupuesto público se destinarán a este capítulo el próximo ejercicio.

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